Monday, November 23, 2009

El viejo verde

Fue genial, pero increíble y -pensándolo bien- un tanto injusto. Estábamos todos felices con nuestros atuendos en la gala de disfraces del 28 de diciembre. Porque, como todo en mi pueblo (o caserío cómo fue siempre interpretado y ¡dibujado! por grandes amigos capitalinos) tenemos un calendario paralelo, las palabras son adoptadas del italiano, o del ‘venezolano’, y los habitantes están: cuerdos, muy cuerdos. Era de indudable conocimiento popular: Aruncio hacía honor a su título de el pueblo's viejo verde. Más tirando a verde que a viejo, pero de todas maneras.


Él fue disfrazado de sahumerio, y aquí cabe aplaudir su esfuerzo creativo. Pero, su no-sorprendente comportamiento de fortachón imbatible deshizo la magia. Tanto así que justo alrededor de las 12:30 am, la celebración y el baile se estancaron (casi que suspendidos por siempre en el tiempo) a causa de un grito estremecedor proveniente de una de las doncellas: “Deberíais quedaros verde para siempre”. Fue genial, pero increíble y –pensándolo bien- un tanto estremecedor. La piel de Aruncio- poco a poco, con la misma lentitud (o rapidez) con la que las nonas tejen mientras ven las novelas- adquirió la pigmentación de un verde juguetón, un verde como de sapo de caricaturas, como de BomBomBun de manzana. Todos callamos, todos pensamos, la doncella lloraba en silencio.


Aruncio en realidad que se quedó verde. Pero como todos nos merecemos una segunda oportunidad, y a veces lo que parece un misfortunio se puede transformar en bendición: hoy, como todos los años, el personaje principal de esta historia se prepara para su gran y feliz misión de SER y representar el árbol de Navidad que se erige con emoción y fervor en la Plaza Mayor de mi pueblo cada primero de diciembre.

No comments: