Friday, September 10, 2010

9 years in 2.8 seconds

He was sitting on a bench located exactly between the park's south corner and the subway entrance. She could see the Brooklyn Bridge from where, absolutely mesmerized; she stood, losing about 2.8 seconds of precious breathing time while on the phone with her friend.

Conversation with her friend
She: I just saw him! But 9 years from now

Friend: What, quien?

She: Well, HIM, Juan! pero he is 35 now. He is reading a book. Wait, he is reading The Shadow of the Shadow again? Or better yet- at the same time when he is 26 and 35? He wears the clothes he will wear 9 years from now. Same glasses, same way of sitting. I promise it is him!

Friend: you are nuts dude

Conversation with her head -happening at the same time as the friend conversation-
She: Is this really happening, or am I making it up now that I decided to pretend I'm a quantum physicist reading all those books...

Head: I think it is him. Gotta be. Go talk to him!

She: No way, what if he is not him..

Head: Fear paralyzes. Deje la bobada

She: Hi, ... Juan?

He: Hola Valentina

Head: Holly crap!

Valentina: Why are you 35? You are supposed to be 26; I am older than you, remember?

Juan: I've always been older and younger than you. I told you age is perpendicular and parallel at the same time, it can transport you forward and back. It does not exist unless you gave it a label in your head.

Head: Don't blame me now. If you let me drive your life, I'll do it

Valentina: -still confused- can I hug you?

Juan: you got 2.8 seconds

9.6428 years, or 3 seconds later...

Head: I am disappointed at you! You should have hugged him

Valentina: I did; you just did not notice. You are powerful, but I am aware.

Sunday, May 16, 2010

Como quieres que te quiera

Caminaba hacia nose donde y tampoco me importaba. Lo unico que sabia es que cada paso que daba me alejaba un poco mas de la persona que mas habia amado en la vida y que ahora descansaba para siempre bajo la tierra helada. Yo me encontraba totalmente extraviada en la oscuridad completa de un pozo, sumida en un dolor desesperante y desconocido que se habia clavado como estaca en el centro de mi corazon y se desangraba dentro mio con una rapidez atroz. No me importaba estar en Buenos Aires, ni la hermosura del otonio, ni la brisa familiar y unica que me recibia cada vez que llegaba a mi tierra; no importaban las nostalgias ni los reencuentros. El mundo entero se derrumbaba sobre mis pies en cada paso ante la tragedia que me traia de vuelta a la ciudad. Sentia a mi lado la marcha silenciosa de la gente que se habia congregado para despedirse de mi adorado hermanito pero la presencia de tanta gente solo conseguia traerme a la realidad espantosa que transcurria en segundos eternos y que era peor que una pesadilla.
No se cuanto tiempo paso, creo que yo ya habia llegado a mi casa y estaba frente a la puerta. Yo abrazaba con fuerza la foto de Lucas contra mi pecho y sollozaba ahogandome con las lagrimas de mi propio llanto. De repente apareciste frente ami y solo me abrazaste. Me abrazaste con tal sentimiento que mi cuerpo se rindio ante tus brazos y pude sentir como vos sostenias mi pena entre ellos. Vos me abrazabas en silencio y acariciabas mi pelo con ternura. No me dijiste nada, solo nos quedamos asi por unos minutos. Por fin levante mi cabeza y te mostre mi cara lloroza y vi tus brillantes y hermosos ojos negros y humedos mirandome con una calidez conmovedora. Habian pasado unos anios desde la ultima vez que te habia visto y note la expresion adulta en las facciones de tu cara y la forma de tu cuerpo bien marcado y fuerte. No necesitaste decir ni una palabra, tu mirada fue suficiente para yo saber lo mucho que sentias vos tambien la perdida de tu gran amigo. Senti como que el alma me volvio al cuerpo y me di cuenta que estaba temblando y que tus brazos eran un abrigo que me envolvian de cuerpo y alma. Fue una sensacion que aun no se explicar, senti como que la fuerza de tu brillo entraba directo en mi corazon y conseguia alivianar con una sinceridad divina la angustia que me estaba axficciando. Desde entonces tengo gravada en mi mente la imagen perfecta de tu cara preciosa y esta imagen ronda en un recuerdo continuo que ya no temo que se desvanezca con el pasar del tiempo.
Es extranio todo lo que paso dentro mio desde ese momento. El orden de las convicciones que tenia por ley se desbarato por esta confusion que se impuso en mi cabeza en los siguientes dias. Queria creer que lo que me estaba pasando con vos era simplemente una reaccion desesperada de mi corazon al dolor insoportable que albergaba, como una ilusion de la que me queria aferrar en busca de un poco de alivio a la inmensa tristeza por la reciente perdida. O tal vez, la confusion de un sentimiento fraternal que te ligaba de manera automatica a la amistad que te unia con Lucas. Desconfie de mi corazon, pense que no era posible que te quisiera de una manera distinta porque esta otra manera abarcaba un terreno completamente fuera de consideracion y tambien por el sinfin de motivos por los que era obvio que todo esto solamente crecia dentro de mi cabeza. Por eso adopte una postura indiferente a los indicios de mi corazon. Te volvi a ver en varias ocaciones e intente acutar con naturalidad, pero ya para cuando note el esfuerzo que hacia yo al verte para disimular lo que me pasaba y la cantidad de veces durante el dia que me descubria pensando en vos, me di cuenta que todas mis dudas eran solo miedos de aceptar lo que ya era muy tarde de remediar. Recuerdo haberme sorprendido por la espontaneidad con la que todo se habia tejido dentro mio; hacia entonces muchos anios desde que mi corazon se encontraba sellado para los amores y no recordaba la ultima vez que alguien me habia encandilado de manera tan inesperada y con la guardia baja. Creo que esto lo intuiste vos tambien, porque pronto cesaron tus visitas y por mi parte se me agotaron las excusas para verte o buscarte. Ahora que el tiempo paso, me alegro de que haya sido asi porque probablemente no habria sido lo suficientemente fuerte para soportar las consecuencias de un amor no correspondido y mucho menos del amor de alguien tanto mas joven que yo. En ese momento en realidad tampoco era el latido de una esperanza lo que yo tenia, sino unas desobedientes ganas de verte todo el tiempo. No exagero cuando digo con certeza que estaba pasando por los peores momentos de mi vida y lo unico que conseguia contentarme eran tus visitas relampago y ver tu sonrisa alentadora; cosa a la que quiza por falta de costumbre no le podia encontrar explicacion y me sabia a dulce misterio.
El dia que partia de regreso a New York tuve que tomar una decision que me resguardara de la melancolia y de la impotencia de saber que no volveria a verte por mucho tiempo, asi que friamente mentalice uno por uno cada impedimento y las distancias abismales que me mantenian muy lejos de vos -que ciertamente no eran solo fisicas- y decidi olvidarte. Sentada en el vuelo novecientos cincuenta y seis de american airlines que me llevaba de vuelta a lo mio, doble y desdoble mi querencia de todas las maneras posibles y te pense con ahinco las once horas que duro el viaje tratando de convencerme que era lo ultimo de mi que te dedicaria.
Han pasado anios desde que no te veo ni se nada de vos, pero te confieso que tu recuerdo aun a menudo asalta mis pensamientos regandome el alma con la misma calidez de aquellos dias y de aquel abrazo con el que reabriste mi corazon. No solo no he conseguido olvidarte aunque me lo he propuesto varias veces sino que te sigo queriendo tanto como empece a hacerlo desde entonces y aun mas cada dia. De tu ausencia ya me acostumbre pero de tu recuerdo sigo cosechando fuerzas.

Thursday, May 13, 2010

Miniteko

In Arito de Montes-the small town where I grew up- we have lots of magic characters. This story is about the simplest and quietest, but most interesting of all. Miniteko is his name. Well, that's how the youngsters in town called him, as his main talent was to always figure out a way to stand next to the loudest speaker, and dance -non stop- to the Miniteka (Sound System) music until the end of every party, until the very end. He would do so at every possible occasion: weddings, Independence Day, political events, AND even Easter Sunday.

That's it. That's all I ever knew about Miniteko, at least up until a couple of weeks ago when he suddenly graduated from my list of the 'locos' in town, and ended up on the other side of the river next to all the Freedom Fighters and Próceres de la Patria. Why? Because I finally understood that Miniteko totally had it down; he had life all figured out. We just did not see it back then as we were too busy with other more important stuff like looking great, and walking from La Plazuela to El Parque (and back) millions of times checking out the boys.

Miniteko was great at living the present by focusing so intensely on enjoying each song, always pulling his best dance moves. And, what a way to adjust! no matter what tune was thrown at him- super hip, or outdated and ñero- Miniteko would quickly adapt and keep dancing. I never saw Miniteko complain about any song.

He definitely did not mind. Miniteko always received every good or horrible mixeo of music with a big smile. And, who would ever forget how he could totally care less about what we thought or said about him; his top priority was definitely not to impress others.

Miniteko: you pretty much thought us a bunch of wisdom. Thanks! And hey, I don't know what you are up to these days, but I surely hope to see you in town dancing to some Villancicos and Vallenatos next time I'm around.

Thursday, March 11, 2010

El Señor del Pantalón de Sudadera Roto

En uno de esos escazos días en los que resulta ser emocionante ir al odontólogo-no por la visita médica en realidad, sino porque gracias a la muela, salimos de la oficina a deshora y nos encontramos con un sol hermoso: un sol Bogotano-fué que conocí al señor del pantalón de sudadera roto. Resultamos los dos sentados relativamente cerca en el casi que vacío bagón del metro.  Su porte era de negociante, que tu businessman, o académico en día libre. Iba leyendo el New York Times, llevaba lentes y zapatos finos, un sentado muy elegante montando carabina, y una libreta de cuero en la que tomaba apuntes en Inglés revuelto con caracteres japoneses.  Se le notaba el carisma.  Sin embargo, el pequeño detalle de que tuviera un muy pronunciado orificio en su panatalón de sudadera (rodilla derecha) fue lo que me llevó a interesarme en su vida.  

Me dispongo aquí a agradecerle a las nuevas medidas de seguridad por la oportunidad que me dieron de clandestinamente saber su nombre.  Gracias a ellas, ahora todos los pases del metro tienen el nombre y la fotografía del pasajero. Además, a una de aquellas frenadas repentinas que no nos apetecen mucho le debo el que el protagonista de este relato dejara caer el tiquete de sus manos.  Así fue como lo supe: Zafir Torrant.
  
Una hora después, ya al frente de un navegador, descubrí que Don Zafir -cuando era jóven- había vivido en las calles, consumiendo con esmero aquellas sustancias prohibidas. Treinta y cuatro años después, y ya recuperado, Don Zaf' es dueño de un emporio metalúrgico al igual que el presidente de una importante organización para prevenir la indigencia y adicción.  

De todas formas, lo más interesante de Don Zafir es el hueco en la rodilla de su pantalón.  El mismo hueco que él le ha hecho a todos sus pantalones para recordar con entereza las épocas en las que su atuendo consistía en portar muchos orificios y retazos. También, para nunca olvidar las grandes oportunidades que la vida le ha brindado.    

Tal vez el señor Torrant, al igual que yo, se había tomado el día libre para ir al odontólogo. Sería un gran honor para mí si en estos momentos mi personaje escribe un relato acerca de la muchacha con pelo de muñeco de animé japonés y chaqueta roja.